Más frio me esperaba en Milán… el viernes para despedir la semana: nevando.
Brrr. Casi que ni me atrevo a mirar el pronóstico del tiempo para esta semana.
Más frio me esperaba en Milán… el viernes para despedir la semana: nevando.
Brrr. Casi que ni me atrevo a mirar el pronóstico del tiempo para esta semana.
Igual uno de los primeros territorios en los que vas conquistando tu indepencia es el levantarte por ti mismo, y que no venga tu padre, madre, hermano/a mayor (u otros) a despertarte por las mañana para poner rumbo al colegio. Para tan drástico acontecimiento decidí en su momento comprarme un radio reloj despertador (un marca noTeFijes al que sucedieron dos Philips que me gustaron por el diseño que tenían).
Una de las características de las que disponía el radio reloj era la función de Snooze, que hacía que el despertador volviese a sonar al cabo de 7 o 9 minutos, no recuerdo bien. Con lo que a mí me gusta dormitar ¡menudo inventazo! Sonaba el despertador y manotazo para poder dormir unos minutos más, ¡y otro manotazo! Al final me acababa levantando así como unos 20 minutos después que hubiese sonado la primera alarma.
Y esa práctica la seguí durante el instituto, la universidad, y ya que estaba puesto pues también durante mi vida laboral. Normalmente conforme me el final de semana se acerca cuesta más despertarse, así que los viernes de siempre he llegado tarde al trabajo (en la Navy la traducción sería pasar de llegar unos 50 minutos antes durante la semana a solo unos 25 el viernes).
Hasta que se cruzó en mi camino el maestro de Sarkozy, bueno realmente no fue a partir de ese momento, pero fue el desencadenante. Una historia si no más, curiosa. La primera vez que fui a este cliente en 20 minutos me despachó de su despacho diciendo que ya le podía ir diciendo a mi comercial que me volviese por donde había venido, año y medio después además sigo en el mismo cliente pero no sólo en Madrid, sino también en Barcelona, París, Bruselas y Milán. Está claro que a este hombre nunca lo eligiría para seleccionar personal
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El caso es que el glamour de andar por aquí y por allí (para el que se lo quiera ver, porque en lo que a mí respecta tiene glamour 0 -patatero-) se paga con horas de sueño, especialmente los lunes que hay que salir de la cama a eso de las 4h. Levatándote a esa, y sobretodo después del descuadre horario del fin de semana resulta que el tiempo que duermes durante la noche es realmente mísero. Si pretendo hacer el perraco haciendo sonar la alarma varias veces, entonces la cantidad de sueño va aún a peor. Así que después de años y años de costumbre, sin esperanza de llegar a conseguirlo nunca: ¡por fín soy capaz de levantarme al primer toque de despestador!
Y ojo, que además ahora duermo sin calcetines, aunque para este logro habrá que dejar pasar el invierno para ver si soy capaz de mantenerlo
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Brrrr, ¡que frío que hace en Milán! El vuelo hoy ha estado amenizado por el ruido de carraca que hacía el motor del avión cuando estaba en tierra, al entrar estuve por preguntarle a la azafata si ya era normal que hiciese ese ruido tan raro. Cuando el pajaro ha alzado el vuelo y ha alcanzado una altura considerable ya me he quedado más tranquilo; si no es normal, cuanto menos tampoco debía ser muy perjudicial.
Ya que nos aproximábamos a Malpensa, saludo acostumbrado del capitán reportando lo que nos esperaba a la llegada al aeropuerto: en Milán hace buen tiempo y está nevando. ¡Vaya que guasón el capitán! a que haya nieve le dice buen tiempo, mejor que no diga que está cayendo una de la hostia, que entonces mejor no moverse del aeropuerto.
En el anden esperando el Malpensa express me estaba consumiendo de frío, y eso que estreno una chaqueta nueva que abriga considerablemente más que la que llevaba la semana pasada. Estando así la cosa igual tengo que repensarme lo de ir a hacer el cabra al gimnasio del hotel, tal vez me convenga un poquito más retener algo de grasilla para afrontar el mal tiempo que ir a quemarla con alegría en la bicicleta estática. ¡Menudo dilema!
El sábado tenía que ir al cumpleaños de un amigo en Terrassa. Para variar me acordé a última hora que tenía el depósito del Ford Fiesta un tanto seco. Desde finales de septiembre que no me había acercado a repostar a una gasolinera.
La última vez ver los diales moverse era un tanto desesperante porque el del dinero viajaba a la velocidad de la luz y el del combustible tenías que fijar la vista para apreciar diferencias. Ya casi que tenía que ir de 30 en 30 euros total para no acabar de ver el depósito lleno, que el Fiestita tiene un deposito pequeñito, si me dijeses el próximo coche que tengo en mente (que aquí nos movemos entre el Citröen C5, Volkswagen Golf TFSI, Renault Megane, Seat Leon y otros que me van entrando por los ojos) pues igual hay que invertir fuerte cada vez que pasas por caja, pero el fiestita siempre fue muy recatado.
Así que siguiendo el patrón y viendo lo cerca que estaba de quedarse sin nada le pusé 25 €urazos… pues los esfuerzos que tuve que hacer para poder acabar de meter toda la gasolina dentro. Por fin una pequeña alegría para el bolsillo
Hace unos días estaba hablando con un italiano acerca del trabajo que vengo desarrollando por aquí. El tipo se quedó medio sorprendido de que lo mío fuese trabajar como administrador de sistemas unix y linux; más que nada porque por aquí lo único que hago es trabajar con Windows y más Windows, en los últimos tiempos y a falta de algo mejor, pues me han declarado experto en Citrix.
Así que en esas ando, montando granjas de Citrix para esto y lo otro. Con mi irreverencia típica y mi poca corrección política siempre había puesto en mi Formulario de Evaluación Profesional (el FEP para los amigos) de BroadMation entre mis ambiciones u objetivos para años siguientes mi intención de montar una granja de cerditos (y todo esto antes de mi afición a Los Serrano, donde el cerdo se venera); igual es el pago a mi irreverencia estar metido en temas de granjas, pero de limones.
Si Windows no me gusta en demasía es sobretodo porque en ciertos momentos me resulta complicado entender que está sucediendo como para poder solventar los problemas que van surgiendo, en unix o linux es como que la compresión sobre lo que sucede en el sistema es mayor y los tiempos de reacción se acortan, o cuanto menos se acota antes donde está el problema. Vale, a veces solucionar algunas cosas requiere de una cantidad de tiempo extra; por la complejidad del asunto o por la falta de habilidades.
Creo que la parte más amarga es cuando consigues solucionar un problema aplicando una metodología que se te escapa totalmente de tu control, que no logras discernir el motivo por el cual las acciones emprendidas consiguieron solventar el problema. Vamos a veces incluso me sorprendo de haber llegado a realizar esa serie de pasos, supongo que debe ser una especie de intuición, más efectiva si cabe que la que Shakira presume que solo tienen las mujeres.
Sino atención al problema y su resolución:
Al lanzar la aplicación Clessidra mensaje de error al canto que no puede cargar o problema similar la librería MSHFLXGD.OCX, con la iglesia hemos topado. Conexión por un lado con TS y por otro con CA Unicenter Remote Control para ejecutar la aplicación y monitorizarla con el Process Monitor de SysInternals, y nada ningún error aparente. Si se ejecuta con un usuario administrador del dominio pues funciona todo bien.
Solución:
Si alguien lo entiende que me lo explique.
Dejarme un libro en algún vuelo es algo bastante habitual en mí, así que en alguna ocasión tuve que comprarme un libro dos veces para poder acabar de leerlo. Todo hasta que me dió por comprarme el gran éxito de Federico Moccia Perdona si te llamo amor; unas 750 páginas de libro, que unas horas de lecutra bien que garantiza.
Si me compré el libro es porque en alguno de los hoteles que estuve en Milán vi que tenían en la televisión de pago la película Scusa ma ti chiamo amore. Ojo que para mí la traducción correcta del título debería ser “Persona, PERO te llamo amor”, ya que hasta donde yo sé de italiano ma equivale a pero, incluso el traductor del google está conmigo. A pesar de que el título pueda parecer extremadamente cursi, la verdad es que el libro está bien, no es el tipo de literarutra que más me gusta pero aún así lo leí a gusto.
Peeeero, una mañana al llegar al aeropuerto de Milán, fui al lavabo a hacer un rio y me lo dejé apoyado al lado de la pica del lavabo (sí mira, tengo la costumbre de lavarme las manos después de hacer ríos) y ahí se quedó. A la que llegué el sábado a casa, aprovechando que tenía que ir al Alcampo a comprar varias cosas lo volví a comprar. Esa semana a la vuelta me lo dejé en el asiento del vuelo de EasyJet en Barcelona. Y el lunes conseguí meterme en una tienda del aeropuerto nada más abrirla y volver a comprar el mismo libro … total, que a 20 euros aproximadamente que cuesta el tocho, ya puedes hacer cuentas del pastiferio que me he dejado para leerlo.
Quien no tiene cabeza, ha de tener pies, y en su defecto cartera