Wunala Dreaming

8 diciembre 2006

Disfrutando de la gastronomía

Filed under: Leisure,Viajando — Patrick Ryan @ 14:15

De pequeño si por algo me distinguía era por mi habilidad para no comer, y en consecuencia para sobrevivir con la mínima cantidad de energía. Vamos que tenía al organismo trabajando en unas condiciones de maximización en cuanto al aprovechamiento de alimentos y minimización de las energías a consumir tremendo.

En el barrio aún soy conocido porque para irme metiendo algo de comida mi madre me iba dando de comer en la calle, y en el parque, a la que bajaba despistado del tobogán pues una cucharada, otra en el columpio, en fin: un espectáculo garantizado.

Y sin embargo con el tiempo ésa manía de no comer fue cediendo, dando paso a un hambre sin parangón y hasta a soñar con estar comiendo; lo que no tengo muy comprobado es si éstos sueños relacionados con comer se dan sólo los días que me he ido con hambre a la cama, o si es algo aleatorio.

Tengo por costumbre comer casi de todo, teniendo como excepción las vísceras y la zanahoria hervida (su tacto me hacen venir arcadas …). Claro que una cosa es que coma casi de todo, y otra bien diferente es que me guste. Aún así con el tiempo le he ido cogiendo gusto a cosas como las verduras u hortalizas, que si bien no son mi plato predilecto las voy comiendo en mayores cantidades. Mira también el bacalao que nunca fué algo muy de mi devoción, ahora lo acostumbro a comer con gran fruición.

En Madrid por ejemplo me comí uno riquísimo en un restaurante O Lar de Gumter, con verduritas también, algo rico rico. En el Maspalomas de Ávila volví a saborear algo que hacía muchísimo tiempo que no probaba: crema de champiñón; y también a tomarme una parrillada de verduras (y lo único que no me convenció fue el tomate), así como una sopa castellana. Lo cierto es que de la sopa castellana preferí no preguntar que es lo que llevaba, porque había algo por ahí disperso que tendría pinta de poder sesos de algún animal, que de saberlo me encontraría en un problema. En ese sentido una vez en un cliente, donde comía gratis y había muchas bellas señoritas; estaba comiendo trinchat, cuando de repente el que tenía atrás me dice “Ah! que te gustas los sesos?”, ni un segundo tardó lo que llevaba en la boca en llegar de nuevo al plato.

CochinilloY en el Tres Siglos aparte de ponerme tibio de cochinillo cuchifrito y también asado, me tomé unas judías del Barco de Ávila, que estaban para chuparse los dedos. Ahora, me dicen a mí hace unos años que estaría pidiendo judías en un restaurante y tildaría de loco a quien me lo hubiese dicho …

Y es que nada como el tiempo para poder llegar a apreciar todas las cosas ricas que uno se puede encontrar en la gastronomía. Porque no sólo de cochinillo se pude sobrevivir en Ávila; aunque con lo riquísimo que está, si no fuese porque uno está preocupado por mantener la línea un poquito en su sitio, todos los días del viaje que hubiese zampado rico cochinillo 🙂 . ¡Y pensar que hay religiones que lo tienen prohibido!

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