Wunala Dreaming

16 enero 2007

Empty day

Filed under: Cars,Cuisine,Dreaming — Patrick Ryan @ 7:50

EmptyQué forma de comenzar la semana, con cosas vacias. Me subo bien temprano al coche para ir a la navy y el depósito a punto de agotarse, pero que mientras iba subiendo por la carretera en dirección a Rubí veia la aguja del depósito en ocasiones por debajo del indicador de vacio, el corazón me iba latiendo a tope, el cerebro iba calculando las cuestas que quedaban, las curvas en cuarta y si hace falta hacer contravolante, pues se hace, pero no se podía perder (desperdiciar) una gota de gasolina; sino aún me tocaría ir a la gasolinera a pata a conseguir algo. Y es lo que menos te apetece cuando el reloj aún no ha llegado a las 7h.

Pero nada, el Fiesta es un campeón, yo creo que si se le fuerza éste chiquitín es capaz de fabricarse la gasolina, al menos hasta que lo lleves a repostar.  La cuesta para entrar en el autopista fue espeluznante, poca fé le tenía a que el probrecito aún consiguiese chupar gasolina, así que una vez comenzaba el descenso puse el punto muerto para poder acabar al lado del surtidor con estilo, apagando el coche por voluntad propia no por falta de gasolina.

Pero no era lo único previsto para quedarse vacío, que va. Sobre las 12h después de unos SMS de sincronización asombrosa (de éstas cosas que casi te dan mal rollo), la memoria del móvil se quedó vacía y tuve que ir borrando mensajes para que pudiese entrar uno que estaba ahí en la cola. A quitarse de encima algún que otro mensaje, en ésas te das cuenta que tienes más de 60 mensajes en la bandeja de entrada, así que hay que quitarse la añoranza de encima y decidir rápido que borrar, que stress con recuperar espacio, ¿quién será el siguiente? ¿el disco duro del ordenador?

Pues calla que no, que fuimos a comer fuera, que venía a despedirse el hombre que todo lo sabe, que se nos va a la Galicia y nos deja aquí, con el Host, con el Pindo y con los routers llorando bits. Oye pero cuando entre al restaurante vi unas sepias con una pinta estupenda, así que las pedí … pero me trajeron unas que ya caminaban ellas solas. Toda la tarde en el puesto del pistolero, con aquello dando vueltas en el estómago, todo daba a entender que el estómago sería lo siguiente a vaciar sería la panza. Pero aguanté como un campeón hasta llegar a casa, y allí un Vichy y una manzana verde ácida acabaron de regular el estómago manteniendo la sepia envenenada allí dentro: ¡lo que no te mata te hace más fuerte!

Para que luego digan de la comida de la navy.

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