Wunala Dreaming

19 septiembre 2007

Caramelito way

Filed under: Cuidarse,Five Miles Out — Patrick Ryan @ 22:20

Trabajar en el bar de tus padres es una tragedia como cualquier otra, aunque hay que mirar de extraerle el lado positivo. Entre otras la de gente curiosa con la que te encuentras, un bar es un ecosistema, especialmente rica en fauna extraña. De entre todos los personajes, casi es para destacar al Caramelito, alguien con un nombre tan pintoresco, no puede ser menos que un personaje terriblemente pintoresco.

Con mi hermano lo he comentado alguna vez, invertimos en una videocámara digital, unos cuantos lanzamientos al YouTube y creamos todo un auténtico monstruo mediático, aunque solo sea por unos días. Un filón el tipo, un filón. Tanto que creo que algún día tendré que hablar sobre él, se merece una ristra de entradas.

CaramelioPero no, caramelito way es otra cosa, es otra filosofía de vida. Ahora que escucho el Return to innocence de los Enigma, me recuerda el vídeo de los Boeing en campos de entrenamiento, y su intro de “no siempre uno se encuentra con vientos tranquilos, pero ¿que hacer en esas situaciones?”. Lo mismo me preguntaba yo esta semana al volver a nadar por las mañanas antes de ir al trabajo; sí, estoy de nuevo en BroadMation. ¿Cómo hago en la piscina para saber cuando es hora de haber abandonado si tengo el reloj en el mecánico?

En bici o haciendo footing es fácil, en la bici llevo un ciclocomputador, que vale, como soy un tanto perraco aún lo tengo con la hora de antes del último cambio horario, pero sumar o restar una hora está facilito, prueba superada. Haciendo footing, solo tendría que llevar un móvil encima. Pero ¿y en la piscina?. Que sí, que sí, que hay un reloj que muestra la hora, pero:

Monóculoa) verlo desde la pisicina tiene su complicación

b) 5 dioptrías en cada ojo no hacen precisamente milagros.

Aunque ojo, ser miope en la piscina tiene otra serie de ventajas, que son ahora un tanto complejas de tratar. Pero las tiene. Con todas hace poco me compré unas gafas presuntamente graduadas para nadar, pero solo venía un monóculo, y aún me tendré que comprar otro.

Pues el truco está en utilizar un caramelo Halls (de miel y limón), por una parte previene que se te seque la garganta nadando (que ojo, ya tiene su qué que en medio de tanta agua sientas la garganta seca); pero por otro tengo calculado que el tiempo que tengo que estar en la piscina es aproximadamente el que tarda el caramelo en disolverse, como un reloj, oiga.

When your clock is away, follow the caramelito way 😉

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1 comentario »

  1. Diooooossssssssss, una de tus mejores entradas Tim!!!

    XDDDDDD

    Comentario por MacCano — 21 septiembre 2007 @ 2:52 | Responder


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