Wunala Dreaming

1 diciembre 2007

Sing’o

Viajar a Madrid siempre acaba por ser una aventura, un algo nuevo que contar, una justificación para cualquier cosa; ¡y un madrugón de cojones! Esta vez me hicieron una encuesta en el aeropuerto de Barcelona; una de las preguntas era cuantos vuelos había cogido en los últimos 12 meses. Totalmente desarmado, así que lance un número al aire ¿30? Igual serían algunos más, o tal vez algunos menos, la cuestión es que en los últimos 12 meses he pasado mis buenas horas en aeropuertos.

Y eso que hubo un tiempo en que sabía exactamente cuantos vuelos había hecho, de forma exacta… hasta que se convirtió en costumbre viajar y llegó un momento que ¡voilà! pasó a ser un número desconocido. En el vuelo de ida me encontré con Deloccio, de mis tiempos en Terrassa, cuando aún estaba en la universidad, casi nada. El caso es que me conoció el a mí “¿eres Johnny?”, ahí el cerebro se tuvo que poner a recuperar información rápido porque hacía ni se sabe que ya no utilizan ese nombre para llamarme. Otro que iba para Madrid y que lleva en su empresa un buen montón de años.

Y en vión vión se me sienta al lado un pakistaní… bueno o igual era de otro lugar, pero tenía así una apariencia que si se lo presento a alguien como pakistaní no iba a ponerse a dudar. El avión haciendo taxi hasta la cabecera de la pista y hombre que se pone a cantar, el vuelo aún se va a poner divertido. Que no es que sea paranoico, pero vamos estas cosas impactan.

Para amenizar el primer día, el comercial de la cuenta nos llevó de comida y allí pidieron lambrusco; sueño, lambrusco y Patrick, una combinación explosiva. Yo estaba por pedirme de postre una copa de Canadian Club, ya que estamos puestos. Pero pasé del tema y contenté con el globo que ya me había generado el lambrusco, intentando concentrarme en lo que me quedaba de trabajo aquella tarde. ¿Y que me lían? Una reunión con los franceses, y en medio de la reunión se lían a hablar en francés, para desternillarse. Ahí intenté poner mi mejor cara de “hablad todo lo que tengáis que hablar, y me hacéis un resumen al final”.

Pero lo mejor; estaba por venir: historias para no dormir, y para no contar.

Anuncios

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: