Wunala Dreaming

25 mayo 2009

Ni pie con bola

Filed under: Five Miles Out,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 12:47
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La semana está resultado dura. Comenzarla con un viaja relámpago a Madrid auguraba que podría ser agotadora. Lo acontecido en Madrid entra dentro del capítulo de las cosas que casi mejor callarse, pero me dejó agotado agotado. La vuelta a Barcelona fue suave suave, sin ningún retraso de vuelos ni nada especialmente destacable, a excepción de que un guardía de seguridad estuvo así medio tentado de pasarme el powerball por los rayos X.

Pero el caso fue llegar al aeropuerto de Bcn y a ir todo un poco extraño. Primero la máquina de cobro del párking no me reconocía la tarjeta, así que tuve que ir hasta el puesto manual a pagar. Cuando llego al coche busco la tarjeta y no la encuentro, así que desando todo el camino para encontrármela tirada en el suelo, y a pegarme una carrera hasta el coche no sea que se pase el máximo tiempo permitido y tenga que pagar de nuevo.

Y el colofón a la llegada a casa. Oferta para trabajar un año en New York, a la que aún le estoy dando vueltas …

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5 febrero 2009

Outta time

Filed under: Five Miles Out,Hogar — Patrick Ryan @ 9:15
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Últimamente tengo el blog así un tanto abandonado, o no actualizado. Mientras estaba en Milano me resultaba complicado tenerlo actualizado debido al proxy que utilizaba y que bloqueaba los CSS o javascripts de la web con lo que se me hacía una tarea casi imposible poder escribir alguna entrada,  como mucho algún fin de semana encontraba el tiempo y las ganas para escribir unas entradas y programarlas para que se publicasen durante la semana.

Quizá no sea el único motivo; sin duda detrás de las entradas hay un elemento catalizador que te impulsa a escribir o hacer otras actividades y últimamente o no se me ocurren así muchos temas sobre los que divagar o cuando se me ocurren no ando sobrado de ganas como para ponerme a escribirlos. Curiosamente, en parte el blog y el nombre que tienen comenzó después de la pérdida de un elemento catalizador, igual es muy radical definirlo como una especie de terapia, pero se le asemejaría.

A mi regreso de Milano, pensaba que tendría más tiempo para volver a escribir con cierta frecuencia, pero no es así. De hecho el regreso aún no es definitivo del todo, ya que la semana que viene tengo que ir de nuevo por allí, algo así como de miércoles a lunes. El caso es que al estar independizau riau riau, al regresar a casa me toca prepararme la cena, preparar la comida para el día siguiente y dedicar algo de tiempo a la limpieza y también la plancha. Ojo que no soy un obseso de la limpieza ni mucho menos, pero después de no poder dedicarle mucho tiempo por estar prácticamante siempre por Milano, estaban empezando a rodar bolas de polvo al más puro estilo de las películas de Western, y sí que es cierto que con la aspiradora en un momento lo solucionas. Pero al final ese momento es algo más largo de lo esperado, sobretodo porque el filtro de partículas lo tienes que estar limpiando con frecuencia para que siga aspirando con alegría.

Claro después está el ir a hacer la compra para tener los ingredientes con los que cocinar, que te despistas y se te va el tiempo antes de que te des cuenta. Un poco rollo sí que es tenerse que hacer la comida para el día siguiente, pero con unos menús que valen sobre los 12,50 €uros, sin el soporte de las dietas que percibo por estar en Milano (a lo bueno se acostumbra uno rápido) y con el objetivo económico de cambiar el coche para el 2010, el ahorro que supone hacerse la comida es de aúpa. Después de cenar y preparar la comida me estoy acostumbrando a limpiar todos los cacharros en vez de ir dejándolos apilados en la pica, así que cuando termino todas esas tareas ya me resulta la hora de ir a ayudar al jefe a cerrar el bareto.

He vuelto a coger la buena costumbre de levantarme a las 5:30 de martes a jueves para ir a nadar de buena mañana, hace tiempo casi que me pasaba lo mismo que al personaje interpretado por Woody Allen en la película Scoop, al que la angustia le hacía de gimnasio y por tanto podía comer todo el pan que quisese a todas horas. Antes mi metabolismo trabajaba así, comía comía y comía y estaba como un palillo; ahora hay que ayudarlo un poco.

Stay tuned!

10 enero 2009

Soportando al aire

Filed under: Five Miles Out,RealPolitik,Tecnologia,Trabajando — Patrick Ryan @ 0:40
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En el mundo de IT los soportes claman al cielo, en varios sentidos. Vale que igual alguien se salva, pero de momento no he tenido el honor de topármelos.

Linuxero de convicción lo soy hace tiempo, si comencé porque eso me parecía más cool (por ser linux o simplemente por estar en contra de Microsoft) o porque mi despiste me llevó a ello carece de importancia. El tema es que (más antes que ahora) siempre me ha obsesionado intentar poner sistemas linux allí donde se pudiese, o explicar la alternativa a los que tienen montadas otras películas. Durante tiempo sentías como principal excusa la carencia de soporte de linux, claro no puedes tener sistemas en producción si no hay el soporte del fabricante detrás.

Bueno, como argumento es bueno, si tu sistema tiene un percance no quieres que eso te afecte demasiado en el tiempo y normalmente el fabricante va a ser el que te pueda sacar del atolladero con mayor rapidez. Después te encontrabas en medio de un fregao, y cuando ya comenzaba a ser algo zorro viejo (que ya se sabe que sabe el zorro viejo no por zorro, sino por viejo) lo primero que pedía era por el soporte. Mentira, primero pido saber donde está el lavabo, que alguna vez visitando al sr Roca te vienen muy buenas ideas a la cabeza.

¿Y qué pasaba? Que no tenían soporte contratado. ¡Magnífico!

Vale, no siempre ha sido así, en ocasiones he tenido la oportunidad de contactar con el soporte. Y en más de una ocasión he tenido que acabar buscándome las castañas por mi cuenta. Imponiendo la lógica imperante, o la idea que se me podía haber ocurrido después de ir a hacer un río. Y después encima recochineo.

Dos de las más míticas me han sucedido en la Navy, el primero con una Sun que se negaba a arrancar, presuntamente después de haberle instalado una ristra de parches. Creo que acabé solventando el tema a base de tirar de una copia de seguridad hecha en cinta del sistema y copiarla en una partición y en otra, ya que el sistema estaba configurado en RAID1 (mirror), quizá alguna cosa más, pero el sistema volvió a arrancar. A todas esas aún estábamos esperando por el soporte (un soporte Gold), cuando por fin nos llamó la máquina ya estaba repartiendo pizzas. Pero aún con esas tuve que aguantar al técnico diciéndome que aquello no era una forma correcta de proceder, que si esto que si lo otro y que si lo de más allá. Pues haberme dicho antes como actuar ¡no te digo!.

Más recientemente mientras estaba yo disfrutando en la tierra de la pizza, la pasta (y el panetone) me llega un mail con un problemón que tenían en una partición de un RedHat. Ni más ni menos que una partición de 12 Tbytes, algo así como para guardar unas 10.000 películas, hay que mantener a la tropa ocupada. Tras recomendarle hacer el fsck que ya había puesto en marcha me relajé para seguir en mis asuntos italianos (que se me parecen a los pimientos de padrón, unos me van bien y outros -creo que- non), hasta que al día siguiente me dijo que tras unas 12 horas el fsck cascaba. Zorro viejo strikes back: llama al soporte de Red Hat. Pero no iba consiguiendo gran cosa, así que después de una visita al Roca se me ocurrió: bajemos las e2fstools en su última versión, las compilamos y a ver si así suena la flauta. Mano de santo.

Pero ¿Qué nos dijeron desde el soporte de Red Hat? Oh, el FS no se puede arreglar, que si no está soportado que si patatín y que si patatán, que si lo que hicimos no funciona …

Vaya hombre, así que encima de no solucionarme el problema ¿me tienen que criticar como salgo del paso?

20 diciembre 2008

Avión desaparecido

Filed under: Five Miles Out — Patrick Ryan @ 23:32
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No se que estaba buscando en el Google maps que bien cerca vi el aeropuerto de Madrid, así que me dio por darle un vistazo a ver que me encontraba por allí dentro, hasta que descubrí un avión fantasma:

Avión desaparecido en Barajas

Avión desaparecido en Baraja

Bastante curioso … Me imagino que justo en ese punto las imágenes que se juntan son tomadas a diferentes horas, así que cuando el satélite volvió a barrer por allí, el avión ya había desaparecido 🙂

7 diciembre 2008

Un fin de semana triste

Filed under: Five Miles Out — Patrick Ryan @ 1:08

Llegaba ya al aeropuerto de Barcelona entrado en sábado. Cuando miré la hora en el reloj al entrar en la jardinera que acerca a la terminal ya pasaban unos minutos de las 0h. Dadas las horas las ganas de llegar a casa estaban en claro aumento. De camino a casa en la A7, solo unos metros antes de tomar la salida de Bellaterra el camión que tenía delante con los 4 intermitentes, tráfico parado, completamente, hasta el punto de llegar a apagar el motor. Al cabo de un rato de ver llegar coches de los Mossos salí, un camión en el arcén, la imagen de un hombre atendido más allá de las vallas de protección y unos metros más adelante un trailer volcado, ocupando toda la calzada.

Después de unos 45 minutos por fin pudieron apartar lo suficiente el trailer como para dejar pasar de momento los coches y pude así emprender la marcha a casa.

Pero la noticia triste del fin de semana fue enterarme del fallecimiento de un primo que vive en Suiza. Más que nada por mi padre ya que al criarse casi juntos para él era más como un hermano pequeño que como un sobrino. Ahora queda ver cuando lo podrán traer desde Suiza para enterrarlo en el pueblo, y como me lo puedo organizar para acompañar a mi padre a darle la última despedida. Descanse en paz …

19 noviembre 2008

Carrera de obstáculos

Filed under: Five Miles Out,Social ability — Patrick Ryan @ 20:53
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En realidad la vida no deja de ser en el fondo una carrera de obstáculos que se van salvando como buenamente se puede, o que simplemente te cortan un camino y te obligan a dirigirte por otro distinto. Aún así hay ciertas carreras de obstáculos en las que nos metemos y corremos por gusto propio y no arrastrados por la corriente.

La última en la que me metí de cabeza me duró como 9 meses y acabó casi en desfallecimiento. Se termina la carrera por agotamiento del corredor. Cuando comenzó la carrera la pista parecía despejada y que los inconvenientes a toparse en el camino serían mayormente debido a la ineptitud del atleta. Sin embargo al poco tiempo comenzaron a surgir los obstáculos en la pista, pero bueno el ímpetu de llegar a la meta impulsaba a encaramarse al obstáculo, volver a intentarlo traspasarlo y una vez superado levantarse mirar hacia adelante y volver a emprender el paso.

Pero. Siempre hay peros, está claro ¿qué sucede cuando el obstáculo a abordar es de cierta magnitud? Que no te deja ver si detrás de ese hay más obstáculos o no. Así que el tiempo fue pasando y aquí el mendas iba superando un obstáculo, resoplaba, retomaba aire, recuperaba una respiración adecuada y otra vez a correr hacia el siguiente obstáculo. Hasta que apareció el gran obstáculo. Debido a qué alguna cualidad de brujo fluye por mis venas (la herencia céltica tiene estas cosas) llega un momento en que aunque no ves los siguientes obstáculos ya lo comienzas a intuir; y efectivamente ahí se presentó, cuando ya lo tuve delante de las narices simplemente me detuvé, me dí la vuelta y abandoné la carrera. Ya tendría tiempo de recuperar el ritmo de respiración. Bueno, al menos durante la carrera, tiempo de hacer piernas tuve 🙂

Tiempo después me vuelvo a ver arrastrado a la línea de salida; y lo primero que veo es un obstáculo que no tengo ni idea de como salvar, eso y una cantidad de tiempo claramente insuficiente. Con todas, algo ha pasado hoy (y no sé aún qué) que podría ser un punto de apoyo para superar ese primer obstáculo, así que por si acaso me voy a dedicar cuando menos a hacer calentamientos.

14 octubre 2008

Habitación desproporcionada

Filed under: Five Miles Out,Hogar — Patrick Ryan @ 12:05
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Esta semana me ha tocado una habitación de medidas desproporcianadas, en lo que se refiere al cuarto de baño. Resulta que la taza del water está tan alta que pese a medir 1,74 resulta que si me quiero sentar tranquilamente a leer el periódico o a plantar un pino, lo tengo que hacer con los pies, no colgando pero sí de puntillas, como si fuese un niño.

Bueno, lo habitual es encontrarse con lo contrario, con tazas u orinarios que están a una altura muy baja; así que encontrarse uno que esté al reves no debería ser del todo raro. Pero resulta que en el mismo cuarto de baño, si me quiero dar un duchazo pues me tengo que poner de rodillas porque la barra del mando casi no me llega a la barbilla. Muy curioso.

18 septiembre 2008

2 semanas en el medio de la nada

Filed under: Five Miles Out,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 7:16
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No hace mucho comentaba con mi madre que cada vez que voy a Milán pido que me alojen en el mismo hotel. No es que haya encontrado el mejor hotel del mundo, o la mejor zona posible en Milán, nada de eso. Simplemente que su situación me está bien para salir a correr ya que está casi a las afueras de la ciudad con unas aceras anchas así que puedes correr sin molestar ni ser molestado. Por otro lado, ya que me toca venir una cantidad importante de veces, pues no está de más tener así como una mínima sensación de hogar en esta ciudad, tener una rutina de ida y venida del hotel al trabajo semana tras semana, etc.

Esta semana me toca estar dos semanas seguidas en Milán, ya que hay que hacer una intervención en fin de semana. Por supuesto pedí que me alojasen en el hotel de siempre; pero resulta que esta semana hay alguna feria de moda en Milán y todos los hoteles estaban sin disponibilidad de habitaciones. Así pues en un momento determinado parecía que no podría venir estas semanas, hasta que al final me encontraron un hotel.

A la que me pongo a mirar por donde para el hotel se me debió mudar la cara: en medio de un polígono industrial, o lo que es lo mismo en el medio de la nada. Leyendo comentarios en TripAdvisor la cosa casi que iba a peor, efectivamente estaba en medio de un polígono, y además sin ningún tipo de transporte público disponible; o lo que es lo mismo, dejarse un pastón considerable en taxis para ir y venir. Menudo panoramazo.

Con esas grandes expectativas llegué al hotel. Al menos allí vi que si hay una línea de autobus que te deja delante del hotel, aunque pasa algo así como cada media hora en hora punta, los fines de semana mejor que te lleves crema bronceadora para esperar en la parada del bus. De momento he tomado la determinación de utilizar el bus (y después hacer varías líneas de metro) para ir y venir durante la semana y el fin de semana pues ya tiraré de taxi.

Cosa curiosa de esta línea es que en el bus no te pueden vender el billete, así que de momento hoy he ido de gratis en el trayecto de ida, para el de vuelta a ver si en la estación de San Donato consigo comprar tickets o bonos o lo que pueda para estos días, todo un reto para mi italiano macarrónico; porque colarme todos los días de gratis como que me da apuro. Vale que podría hacerlo y si un día pasa un revisor pidiendo los billetes o el bono, poner cara de circunstancias y explicarle (de nuevo en un italiano macarrónico) al revisor que como el primer día le entendí al conductor que no se vendían billetes, pues asumí que eso era una línea de autobuses gratuitos; que oye si tienen un bus lanzadera gratuito entre las terminales del aeropuerto de Malpensa a ver porque no podrían hacer lo mismo con el bus que llega a San Donato.

Otro problemilla del hotel es que no tiene un restaurante en el que poder cenar, y como está en medio de un polígono industrial pues tampoco hay restaurantes cerca; así que más vale que antes de irme para allí me aprovisione con comida para las cenas, sino me va a tocar tirar de pizza (la única opción que te ofrecen en recepción) o pasar más hambre que el perro del afilador (que se comía las chispas). Será cuestión de hacer una raya por cada día que me toca pasar en Milán e irlas tachando conforme los días se vayan consumiendo.

3 agosto 2008

Vuelo extraño

Filed under: Five Miles Out,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 17:04
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El último vuelo antes de vacaciones (espero que en la última semana no salga ningún viaje de última hora) ha sido extraño un rato. Malpensa -> Barcelona, pero con Easyjet que implica ir hasta la terminal 2 de Malpensa donde basicamente son todo inconvenientes. Como soy un tanto agonías con los horarios siempre suelo llegar con tiempo suficiente al aeropuerto para asegurarme no perder el avión, que es una de esas cosas que no me harían absolutamente ninguna gracia.

Así que más vale que la terminal sea grande para poderme dar vueltas y más vueltas, ver tiendas, en definitiva pasar el rato hasta que pueda embarcar, y todo eso considerando que no se produzcan retrasos, que al final es algo que pasa con bastante frecuencia.

Y la Terminal 2 de Malpensa no tiene casi nada de eso. Es tan pequeña que muchas veces es imposible encontrar un asiento y has de utilizar el suelo para ese propósito; al ser pequeña si quieres ponerte a dar vueltas para pasar el rato resulta que en apenas 5 minutos ya te la has recorrido de arriba a abajo. Para rematar la forma de embarcar es un tanto caótica, en parte debido al espacio; y con los amigos de EasyJet no tienes un asiento preasignado, sino que te dan una preferencia de embarque y ya dentro miras situarte en el asiento que más ilusión te haga.

Mis preferencias para el asiento suelen ser estar detrás y en la ventanilla. Lo de estar detrás es porque siempre facturo maleta; la facturo porque normalmente estoy varios días fuera y porque aunque sea más comodo llevar la maleta en mano y así no pasar después por la cinta, si todo el mundo hace eso después no tienes ni espacio para dejar una triste bolsa en los compartimentos superiores. Como en darte la maleta siempre se llevan un rato, si estoy en la cola del avión tardo más rato en desembarcar así que normalmente el tiempo de espera para la maleta también será inferior. Tal vez el aeropuerto de Bruselas sea una excepción en ese sentido, ya que para ir desde la puerta de embarque hasta las cintas haces un recorrido turístico tal, que normalmente las maletas ya llevan un rato dando vueltas cuando has llegado.

Durante la cola para embarcar vi una tipa que claramente iba de despedida de soltera, con una foto colgando en la que se la veía presentando un programa, más tarde me enteré que era una presentadora de algún canal italiano (me imagino que algún canal regional de Lombardía). Cuanto al fin me metí en el avión acabe obteniendo una posición satisfactoria y al lado se me coloca un tipo al lado, nada más verlo lo catalogué: raro. No me equivoqué, al pronto lo veo que saca un frasco de algo y pensé que serían unas gotas para los ojos, pero cuando lo veo el tío andaba ahí enchufado a morro bebiendo.

Resulta que el tipo tenía miedo a volar (o es lo que conseguí entender con mi Italiano de andar por casa), pero mira tuvo suerte y hasta le llevaron a la cabina para que viese lo que era un avión y así estuviese más tranquilo. Yo estuve por aconsejarle a la azafata que se lo llevase para al lado de las alas por un buen par de motivos. En primer lugar que ir en la cola del avión es lo menos aconsejable si te da miedo, ya que a la que hayan un poquito de turbulencias es donde lo vas a sentir más. Lo segundo es que iría a mi lado y yo si hay turbulencias me lo paso pipa me dejo llevar y tiene que ser un tanto frustrante estar pasándolo canutas y ver como a tu lado hay un tipo pasándoselo como un enano. Y hubo turbulencias, las hubo.

Después está la novia, que en un momento dado se dedico a pasearse por el avión llevando en la mano un pepino cubierto con un preservativo, no sé igual es que era amiga de toda la peña que iba en el avión, o andaba haciendo algo de relaciones públicas para ver si conseguía un mayor share para su programa. Estos italianos …

Por cierto, para estas vacaciones ya tengo trabajo, me han encargado comprar el último disco de Hevia, que parece ser que tienen problemas para encontrarlo en Italia, y eso que allí tiene su base de club de fans. Así que me he puesto a yutubear a ver veía algo de este hombre.

El sonido de la gaita influye en mi ánimo …

20 julio 2008

Un triste final

Filed under: Dreaming,Five Miles Out,Televisión — Patrick Ryan @ 10:53
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Me pilló desprevenido, y en Milán. Sí, yo pensaba que aún quedaban varios capítulos para el final de Los Serrano, pero no terminaban este jueves. Me tuve que enterar de una manera un poco hiriente, leyendo un artículo de opinión en Internet. Así ya después ver el episodio tuvo menos gracia.

Me ha dejado un mal sabor de boca. Todo ocurría de forma demasiado precipitada, como un torrente, demasiadas cosas a la vez. Y todo para …

Para llevar al suicidio del héroe. Diego agobiado por lo que se le ha venido encima en las últimas horas decide que la mejor solución a todo es saltar de un puente y poner fin así a todo, a lo bueno y a lo malo. Me parece algo inadmisible, desafortunadamente demasiada gente en algún momento ha optado por el suicidio y no es un trago agradable para quien ha sufrido esa decisión que le recuerden la forma en que algún ser querido quedó atrás. Después de esa desafortunada acción, publicidad.

A la vuelta, todo había sido un sueño, no las últimas horas, no, sino desde el momento en que se casa con Lucia hasta que agobiado por todos los problemas decide poner fin a su vida. Decepcionante. Personalmente interpreto que mientras Diego cae del puente, se aferra a una última esperanza: que todo lo que le ha acontecido hasta ese momento no ha sido real, que a última hora se despertará sudando y asustado pero todo habría sido una pesadilla.

A mí se me quitan las ganas de volver a ver ninguna serie en Telecinco.

13 julio 2008

Afrique

Filed under: Five Miles Out,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 17:54
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Esta semana me la tocó pasármela trabajando en Marruecos, en la ciudad de Nador. Ante semejante aventura lo único que medio me hacía tilín era viajar en un avión que aún no había utilizado hasta el momento: el bombardier Dash8-q300, un avión canadiense pequeñito y de hélices. Como últimamente casi todos mis vuelos son con Airbus A320, una nota tan diferenciada, hasta hace gracia.

Por lo demás todo en contra, estoy acostumbrado a viajar por Europa, donde más o menos sabes el suelo que pisas, viajas sin pasaporte (con el DNI tienes bastante) y las cosas no son esencialmente muy diferentes a lo que tienes costumbre. En algunos sitios como en Italia el idioma es casi casi calcado.

La primera en la frente, un calor de narices, cerca de 2 horas en la frontera para que me sellasen el pasaporte, bajo un sol de justicia. Ni sobornando a los del control ni sin soborno, a esperar a que se les reestableciese la red, la corriente o a saber qué para poder pasar. Yo estaba por darme la vuelta encaminarme para el aeropuerto y regresar a casa; pero por amor y por una cantidad de dinero fija al mes se hacen cosas que por dinero no se harían. Así que paciencia, sudor, polvo y cuando por fin les funcionó el tinglado pon tu mejor cara para que te sellen el pasaporte y te puedas meter pa’dentro.

Aquí llega la fase del regateo, normalmente al coger un taxi en el destino se le echa una mirada al taxímetro y a apoquinar lo que sea necesario. Allí el tema es primero negociar el precio con el taxista, que si tal que si pascual, que si 5 que si 7. Eso sí, homogéneos, todos los taxis son el mismo modelo … Bueno mentira, todos los taxis “grandes” son el mismo modelo Mercedes 240d (un coche robusto de narices); los taxis pequeños (Petit Taxi) suelen ser Peugeot 205.

Hora de ir a dormir, tenemos dos alternativas, abrir la ventana para que el aire apacigüe un poco el calor o mantenerla cerrada y asarse en su propio jugo. El problema de tenerla abierta es que junto con los dos soplos de aire que vienen de vez en cuanto te tragas el programa electoral del mulá Omar más cercano que se pasa hasta vete a saber que hora soltando su discurso.

Al menos los chicos con los que tuve que trabajar eran buena gente y en todo momento velaron por si necesitaba alguna cosa, me llevaron a comer pollo al horno, que ciertamente estaba bien bueno, y comerlo con las manos añade un grado de agilidad al asunto importante.

Y ya que salía por la frontera, para que me volviesen a sellar el pasaporte el guardia de fronteras me empieza a preguntar que donde he dormido. Oiga pues en la oficina. ¿Y donde está la oficina?. Me encojo de hombros, vas a ver que aún tendré problemas. ¿Pero en que dirección está la oficina?. Ahí en Nador, en una calle; ya me veía yo retenido en la frontera por no saber donde estoy (tanta felicidad por la vida no puede ser bueno). Mira un poco más y beso al policía que ya estaba del lado de Melilla.

Última etapa del viaje: una comida con un comercial que estaba por allí en Melilla, yo estaba más por la labor de acercarme al aeropuerto y comerme allí un bocata, sobretodo porque con la tonteria de la cola en la frontera ya era una hora adelantada y perder un avión no me hace ni pizca de gracia. Me pasé la comida metiendo prisas y cuando llegué al mostrador de facturación me dijeron “aaaahhh, se siente!” que llegaba tarde, que si no se que del peso y el aire y no se que más, y que me quedase a esperar a ver si me podían meter en el avión o no. Al borde de un ataque de nervios, y trazando planes para llegar a la península como fuese y desde allí de alguna forma alcanzar Barcelona, más que nada que el lunes además me toca viajar a Italia y he de pasar por casa y hacer la colada.

Finalmente hubo suerte y conseguí meterme en el vuelo. Otra misión completada con éxito.

4 febrero 2008

Lost in translation

Filed under: Five Miles Out,Rubias — Patrick Ryan @ 21:31
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Un guiñapo. Así estoy, el desastre del sábado ha hecho mella sobremanera en mí. Y hoy me perdí regresando de un cliente, de poco no acabo en Francia.  Voy a necesitar como 4 o 5 semanas para recuperar el ritmo vital.

You’re number one anticipating you.

3 febrero 2008

Last night on earth

Filed under: De fiesta,Five Miles Out,Rubias — Patrick Ryan @ 13:01
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Otra vez que llega carnaval, pero esta vez no me pilló tan a contrapie como otras veces, en la que empezaba a alucinar con la cantidad de gente rara que veía por la calle. No me pilló a contrapie, pero tampoco tuve tiempo suficiente como para buscarme un disfraz adecuado, para otro año será. Se me había ocurrido que podría haber sido divertido presentarme vestido de escoces, con la gaita incluida, a todo lujo. Pero sin tiempo a ver de donde saco tanta historia, aparte que como disfraz debe de ser aparatoso un rato largo.

Y sin embargo salí disfrazado de mí mismo, que es un disfraz que no tiene mérito alguno. También sin más compañía que la mía propia, que a falta de otra cosa pues ya me acaba viniendo bien, aunque está claro que acaba facilitando un aburrimiento rápido; cuanto menos a priori, porque nunca se sabe como puede acabar algo, comience como comience.

Big Big HugAsí que ahí andaba yo en esas cavilaciones cuando veo venir a un grupo de 3, de las cuales ninguna estaba nada mal. De ahí que me viene una y me dice “Tú, ¡tú eres Patrick!”. De poco no me caigo de espaldas, la rubia de las carpas ataca por tercera vez: ¡sálvese quien pueda! Un acontecimiento único, en el que dudas si ir a pedir una orden de alejamiento de por lo menos 2000 kilómetros o quedarte cerca a ver que pasa. Como no eran horas de ponerse a buscar una comisaria, simplemente me quedé por allí confiando que la tierra de por medio se fuese acumulando sola.

Como estrategia es medio mala, pero es que tampoco se me ocurrían mejores, son las cosas que tiene la noche y la copa de whisky permitida por noche. Y bueno, parecía que la cosa no se desarrollaba tan mal. Esta se acercaba y casi me instaba a tenerla abrazada, y claro ¿qué vas a hacer? ¿Acabaría bien la historia?

No parecía ir mal, hasta que así enderepente se acerca a uno que debía conocer y beso al canto, y obviamente a mí se me queda la cara de empanao del mil. En fin, en ciertos juegos no me gusta entrar al trapo, para nada, con lo que simplemente hice el movimiento de “me voy a dejar el vaso de CocaCola en la barra” y aprovechando la coyuntura desaparezco un poquito.

Por simple cortesía al largarme me fui a despedirme de ella “en fin, hasta de aquí a otros cuatro o  cinco años”. Y ala, otra vez para casa, vencido.

This desperation, dislocation
Separation, condemnation
Revelation, in temptation
Isolation, desolation
Let it go and so to find away
To let it go and so to find away
To let it go and so to find away

8 enero 2008

Retorno movido

!Qué bonitas las plácidas tardes de viernes en la terminal 4 de Barajas! Recorriéndola de arriba a abajo, deleitándome en las tiendas y con la cantidad de aviones aparcados. Lástima que después de tantas tardes ya está todo conocido; aunque siempre se puede encontrar alguna sorpresa agradable: un avión de Iberia pintado con colores nostálgicos. Hubiese sido muy oportuno para la ocasión llevar encima mi cámara digital y no la pseudocámara del teléfono móvil, pero ya bastante peso arrio en la maleta del portátil.

Airbus Iberia RetroJet

Con gran regocijo por mi parte el avión procedió a encaminarse a la pista de despegue sobre el horario previsto, que en estos días ya es tema importante, de todas para encontrar una pega debería decir que me pusieron en el asiento del medio, en vez de en ventanilla, que es de lo más entretenido que tiene ir en avión. Tal vez si las azafatas son muy majas, puede ser aún más agradable estar en el pasillo.

Y en medio del trayecto comenzaron las turbulencias, que son un tanto incómodas desde el punto de vista que me evitan continuar leyendo el libro que lleve entre manos, pero tienen su gracia intrínseca. Ahí estaba yo con mi cara de felicidad dejándome mecer, disfrutando a mi modo de los bamboleos. ¡Y que contraste! sentada a mi lado una chica que rompió en lagrimones, vamos que casi me siento culpable de estar pasándomelo pipa en una situación así.

Con ánimos de tranquilizarla le dije que no se preocupara demasiado, que de esa fijo que salíamos vivos. Me abstuve de contarle otros episodios vividos de turbulencias para no agobiar; todo y que bien pensado si sabes de alguien que ha pasado por otras peores, como que debería servir para calmarte ¿no?

¿Te gusta volar?

21 diciembre 2007

Europa

Llegó un momento en que me sentía inmerso en el comienzo de la película Europa de Lars Von Trier; en un estado medio hipnótico, a medio camino entre el sueño y la consciencia.

El cliente en el que estoy estaba empecinado en que fuese a hablar a París con una de las personas al mando de un despliegue de Citrix allí; realmente todo lo que fuimos a hacer lo podríamos haber ahorrado leyendo unos powerpoints y llamando a este muchacho por teléfono y hacerle algunas preguntas sobre aquellos temas que no acabásemos de comprender. Pero como que quien paga manda, y si paga mucho pues incluso manda más si es posible, pues para allí que nos dirigimos.

A las 4:15 de la madrugada estaba en la calle, en Sabadell… ni un coche, ni un alma, parecía que estuviese en una ciudad fantasma, sensación incrementada por el atontamiento que supone haber dormido pocas horas. Mi estado de atontamiento lo acusé cuando estábamos en la estación esperando por un tren que nos llevase hasta la estación de Chatelet, en los carteles informativos estaba mirando a ver cuando venía el proximo tren y leí “Supprise”, ¿sorpresa? No puede ser, esto no es la RENFE. Una mirada más de cerca me hizo ver que ponía Supprime, lo cual sonaba algo más lógico.

De camino a Chatelet, no pudimos deleitar con las grandes obras artísticas de ZK, Tige o Aston (el primer artista multipolicromático) con unos trazos increíbles, un transfondo social amplio un un gran tiempo libre para irse a pintar sus obras al lado de la vía donde Sarkozy perdió la zapatilla. Y esto lo vimos nosotros que no tenemos ni idea del tema, a la que los descubra alguien, estos chavales tienen mucho futuro; si hay una próxima lo mismo hasta me llevo la cámara.

Torre EiffelY que chiringuito más bonito que tenían allí montado. Un showroom con un pantallón DeLL de veinte-y-muchas pulgadas, un pequeño aparador con bebidas de gratis, agua de Evian de ¡gratis!, ya solo les faltaba la cafetera de Nespresso. Cuando fuimos a comer un comedor que me quedé anonadado, ¡si hasta era mejor que el de la Navy! Sé que todos aquellos que hayan pasado por el comedor de la Navy me tacharán de loco, de tener fiebre ese día, porque eso no es posible de ninguna de las formas, pero así era. Claro que los precios eran otros: para los empleados 5 Euros por el menú, para los externos ¡toma 14 eurazos por comer! Que a ver, el paté estaba rico de narices, claro que supongo que en Francia si algo esperas comer riquísimo es el paté, pero el resto de cosas tampoco eran nada destacables.

Para decepción, la terminal 1 del aeropuerto Charles de Gaulle, lo peor que he visto nunca. Una estructuración increíblemente liosa, un aspecto digno de un aeropuerto del bloque soviético en sus mejores días y una ausencia considerable de tiendas o cosas entretenidas. Sin ir más lejos, una vez pasabas el control de seguridad, si quieres ir al lavabo tienes que salir del perímetro del control de seguridad, y de regreso volver a pasar el control; lo mismo para ir a tomarte un agua o un refresco. ¡Ni una triste máquina de vending! Lo único que tiene curioso la terminal es el tren lanzadera sin conductor. Mi consejo, evitad en la medida de lo posible la terminal 1 de este aeropuerto, al menos en la salida, en la entrada, casi que tanto da.

Y empezó el cachondeo de los retrasos aéreos, ding dong dang, Vueling informa a los pasajeros del vuelo a Madrid que el vuelo sufrirá un retraso de 15 minutos debido a la llegada tardía del avión. Empieza la depresión. Ding dong dang, Vueling informa … retraso de 1 hora. La lagrimilla comienza a resbalar mejillas abajo. Ding dong dang, Vueling informa … casi mejor me tapo los oídos ¡no lo quiero escuchar! Pues con la tontería llegué al aeropuerto de Madrid más allá de la una, y lo siguiente casi termina con intervención de los antidisturbios.

Al salir de la terminal 4, se te cae el alma a los pies al no ver ningún taxi, te has levantado a las 3:45, has hecho dos vuelos de 2 horas, dos viajes en tren de hora y media, no ves el momento de llegar a una cama y de repente te ves que te tocará de darte un paseazo en metro con varios transbordos. Sin perder la esperanza me pongo a hacer el largo camino hasta el comienzo de la cola para el taxi. Pero mira, la gente espabilada salía de la terminal, y en vez de caminar cogía allí mismo el taxi, con el resultado que los que nos habíamos pegado la pateada hasta allí veíamos pasar los taxis ya ocupados. Hasta que la gente se comenzó a mosquear y se pusieron en medio de la carretera impidiendo el paso a los taxis ocupados, sólo aquellos con la luz verde. Y es que en Madrid siempre me ha de pasar algo.

Y que bonito el metro de Madrid con los trabajadores de la limpieza en huelga y todo el suelo llenos de basura. El miércoles como un campeón llegué temprano al trabajo, cosas del orgullo heredado por parte paterna. Que suerte viajar a París me comenta la chica que estudió en mi universidad (o yo en la suya, no lo acabo de tener claro)… la misma que tengo con la lotería.

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