Wunala Dreaming

25 mayo 2009

Ni pie con bola

Filed under: Five Miles Out,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 12:47
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La semana está resultado dura. Comenzarla con un viaja relámpago a Madrid auguraba que podría ser agotadora. Lo acontecido en Madrid entra dentro del capítulo de las cosas que casi mejor callarse, pero me dejó agotado agotado. La vuelta a Barcelona fue suave suave, sin ningún retraso de vuelos ni nada especialmente destacable, a excepción de que un guardía de seguridad estuvo así medio tentado de pasarme el powerball por los rayos X.

Pero el caso fue llegar al aeropuerto de Bcn y a ir todo un poco extraño. Primero la máquina de cobro del párking no me reconocía la tarjeta, así que tuve que ir hasta el puesto manual a pagar. Cuando llego al coche busco la tarjeta y no la encuentro, así que desando todo el camino para encontrármela tirada en el suelo, y a pegarme una carrera hasta el coche no sea que se pase el máximo tiempo permitido y tenga que pagar de nuevo.

Y el colofón a la llegada a casa. Oferta para trabajar un año en New York, a la que aún le estoy dando vueltas …

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19 febrero 2009

Diferencias de tráfico

Filed under: Cars,Viajando — Patrick Ryan @ 14:07
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Una de las cosas que me han llamado la atención en mi estancia en Milano, en comparación con lo habitual por aquí es la forma de utilizar los pasos de cebra por parte de los peatones. Aquí, más o menos te plantas en un paso de cebra y antes o después encuentras a alguien que se digna a parar el coche para que puedas cruzar la calle. Si por un casual se te ocurre meterte en el paso de zebra y que frenen, puedes recibir una avalancha de pitidos e insultos considerables.

En Milan si te quedas al borde esperando que alguien pare para dejarte pasar, te tienes que esperar a que deje de venir tráfico y ya entonces pasas. Sin embargo, si simplemente te plantas en medio del paso de cebra, la gente lo asume te perdona la vida frenando y alcanzas la otra acera sin más problemas, y sin un enjambre de pitidos detrás tuyo. Igual como mucho algún conductor se queda con cara de “ufff, unos segundos antes y no me hubiese tenido que parar”. Eso sí, hay que echarle valor para meterse en el paso de cebra.

Obviamente hay que tomárselo con precaución, no es cuestión de meterse en el paso de cebra así sin más, por si acaso hay que dejarles una distancia prudente para que puedan detener el coche. Por nuestra propia seguridad.

Por cierto, después de un momento de duda, en español es válido escribir cebra o zebra aunque la RAE aconseja que se utilice  con C.

12 enero 2009

Arte urbano

Filed under: Viajando — Patrick Ryan @ 17:21
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Vaya por delante que no soy particularmente amante de ver pintadas en trenes u otros elementos públicos, pero mira cuando se hace con un determinado buen gusto, pues oye también hay que alabarlo. Y es lo que me sucedió en el Malpensa Express.

Ñam Ñam

Ñam Ñam

Hay que reconocer que le quedó gracioso 🙂

27 diciembre 2008

Todos son muy listos

Filed under: Money,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 10:47
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Alguna gente es lista, alguna es muy lista, y otros se piensan que el que ellos sean listos significa que el resto son rematadamente tontos. Y eso le pasa a un italiano que anda habitualmente por allí. No sé como el tipo se acabó enterando del dinero que pagan por mí allí, y se le encendieron los ojos y detrás la codicia.

Así que ni corto ni perezoso decidió que me iba a contratar, de forma unilateral. Vamos, sin ni preguntar ni nada ¿para qué? Lo que pasa es que, vamos a ver. ¿Y qué piensa hacer cuando el tema de Milán de acabe? ¿Ponerme de patitas en la calle?¿Pretender que trabaje en Milán? Hombre, que emulando al de Media Markt, “Yo no soy tan tonto” 🙂

30 noviembre 2008

Fai un frio de carallo (II)

Filed under: Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 19:43
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Más frio me esperaba en Milán… el viernes para despedir la semana: nevando.

Brrr. Casi que ni me atrevo a mirar el pronóstico del tiempo para esta semana.

24 noviembre 2008

Fai un frio de carallo

Filed under: Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 13:37
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Brrrr, ¡que frío que hace en Milán! El vuelo hoy ha estado amenizado por el ruido de carraca que hacía el motor del avión cuando estaba en tierra, al entrar estuve por preguntarle a la azafata si ya era normal que hiciese ese ruido tan raro. Cuando el pajaro ha alzado el vuelo y ha alcanzado una altura considerable ya me he quedado más tranquilo; si no es normal, cuanto menos tampoco debía ser muy perjudicial.

Ya que nos aproximábamos a Malpensa, saludo acostumbrado del capitán reportando lo que nos esperaba a la llegada al aeropuerto: en Milán hace buen tiempo y está nevando. ¡Vaya que guasón el capitán! a que haya nieve le dice buen tiempo, mejor que no diga que está cayendo una de la hostia, que entonces mejor no moverse del aeropuerto.

En el anden esperando el Malpensa express me estaba consumiendo de frío, y eso que estreno una chaqueta nueva que abriga considerablemente más que la que llevaba la semana pasada. Estando así la cosa igual tengo que repensarme lo de ir a hacer el cabra al gimnasio del hotel, tal vez me convenga un poquito más retener algo de grasilla para afrontar el mal tiempo que ir a quemarla con alegría en la bicicleta estática. ¡Menudo dilema!

13 noviembre 2008

El extraño comportamiento de windows

Filed under: Softie,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 19:54
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Hace unos días estaba hablando con un italiano acerca del trabajo que vengo desarrollando por aquí. El tipo se quedó medio sorprendido de que lo mío fuese trabajar como administrador de sistemas unix y linux; más que nada porque por aquí lo único que hago es trabajar con Windows y más Windows, en los últimos tiempos y a falta de algo mejor, pues me han declarado experto en Citrix.

Así que en esas ando, montando granjas de Citrix para esto y lo otro. Con mi irreverencia típica y mi poca corrección política siempre había puesto en mi Formulario de Evaluación Profesional (el FEP para los amigos) de BroadMation entre mis ambiciones u objetivos para años siguientes mi intención de montar una granja de cerditos (y todo esto antes de mi afición a Los Serrano, donde el cerdo se venera); igual es el pago a mi irreverencia estar metido en temas de granjas, pero de limones.

Si Windows no me gusta en demasía es sobretodo porque en ciertos momentos me resulta complicado entender que está sucediendo como para poder solventar los problemas que van surgiendo, en unix o linux es como que la compresión sobre lo que sucede en el sistema es mayor y los tiempos de reacción se acortan, o cuanto menos se acota antes donde está el problema. Vale, a veces solucionar algunas cosas requiere de una cantidad de tiempo extra; por la complejidad del asunto o por la falta de habilidades.

Creo que la parte más amarga es cuando consigues solucionar un problema aplicando una metodología que se te escapa totalmente de tu control, que no logras discernir el motivo por el cual las acciones emprendidas consiguieron solventar el problema. Vamos a veces incluso me sorprendo de haber llegado a realizar esa serie de pasos, supongo que debe ser una especie de intuición, más efectiva si cabe que la que Shakira presume que solo tienen las mujeres.

Sino atención al problema y su resolución:

Al lanzar la aplicación Clessidra mensaje de error al canto que no puede cargar o problema similar la librería MSHFLXGD.OCX, con la iglesia hemos topado. Conexión por un lado con TS y por otro con CA Unicenter Remote Control para ejecutar la aplicación y monitorizarla con el Process Monitor de SysInternals, y nada ningún error aparente. Si se ejecuta con un usuario administrador del dominio pues funciona todo bien.

Solución:

  • Se coge a un usuario mindundi cualquiera y se lo hace administrador local de la máquina, se ejecuta la aplicación y funciona.
  • Se elimina ese usuario de la lista de administradores locales.
  • A partir de ese momento cualquier usuario mindundi ejecuta la aplicación sin errores.

Si alguien lo entiende que me lo explique.

3 noviembre 2008

El libro más caro

Dejarme un libro en algún vuelo es algo bastante habitual en mí, así que en alguna ocasión tuve que comprarme un libro dos veces para poder acabar de leerlo. Todo hasta que me dió por comprarme el gran éxito de Federico Moccia Perdona si te llamo amor; unas 750 páginas de libro, que unas horas de lecutra bien que garantiza.

Si me compré el libro es porque en alguno de los hoteles que estuve en Milán vi que tenían en la televisión de pago la película Scusa ma ti chiamo amore.  Ojo que para mí la traducción correcta del título debería ser “Persona, PERO te llamo amor”, ya que hasta donde yo sé de italiano ma equivale a pero, incluso el traductor del google está conmigo. A pesar de que el título pueda parecer extremadamente cursi, la verdad es que el libro está bien, no es el tipo de literarutra que más me gusta pero aún así lo leí a gusto.

Peeeero, una mañana al llegar al aeropuerto de Milán, fui al lavabo a hacer un rio y me lo dejé apoyado al lado de la pica del lavabo (sí mira, tengo la costumbre de lavarme las manos después de hacer ríos) y ahí se quedó. A la que llegué el sábado a casa, aprovechando que tenía que ir al Alcampo a comprar varias cosas lo volví a comprar. Esa semana a la vuelta me lo dejé en el asiento del vuelo de EasyJet en Barcelona. Y el lunes conseguí meterme en una tienda del aeropuerto nada más abrirla y volver a comprar el mismo libro … total, que a 20 euros aproximadamente que cuesta el tocho, ya puedes hacer cuentas del pastiferio que me he dejado para leerlo.

Quien no tiene cabeza, ha de tener pies, y en su defecto cartera 😦

26 octubre 2008

Desmontando a Novotel

Filed under: Viajando — Patrick Ryan @ 17:26
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Una de las características comunes a las habitaciones nuevas del Novotel donde me hospedo habitualmente reside en el tapón de la pica del baño, que en casi ninguna funciona. En algunas ocasiones para que no se quede el agua parada simplemente saco el tapón móvil de su sitio y problema solventado. Pero claro, eso de dejar un hueco, un agujero negro … ¡¡Murphyyyyyyy!! obviamente algo se acaba deslizando por ese agujero.

Y eso es lo que me pasó con un tapón, se me fue a caer a la pica, empezo a dar saltitos para acabar irremediablemente bajando por el desagüe. Algo así como la canasta decisoria para un partido en una película americana. Por cierto, estaría bien que de tanto en cuanto saliese algún guionista que no dejase que el gol, la canasta o la desactivación de la bomba para el último segundo … un minuto y medio antes ya va bien. Pues nada, con cara de bobo me quedé mirando ese agujero.

Dada la situación tenía al menos dos alternativas:

  1. Dejar ahí el tapón por los siglos de los siglos, o hasta que el fontanero de turno arreglase aquello.
  2. Hacer de fontanero, con mis manos como única herramienta.

La opción 2 sería la que nunca debería elegir, porque ya desde pequeño he demostrado una preocupante ineptitud para todas aquellas tareas que requieran un poco de arte. Me aprobaban la asignatura de plástica (que no sé si continuará vigente en la actualidad) más por lástima y por la nula utilidad de la asignatura que no por mis habilidades para dibujar un perro y que no se pudiese distinguir de un gato, un caballo o una moto que hubiese dibujado con anterioridad.

Pero como eso de escoger la opción menos indicada es algo que se me da francamente bien, pues allí me lancé a desmontar los tubos que había debajo de la pica, hasta que tirando de aquí y de allí me quedé con varias piezas en la mano, y otras tantas rodando por el suelo. ¡Ups! ¿y esto como estaba montado antes?. Así que ahí estuve liado el último día, haciendo ingenieria inversa de los desagües hasta volver a montar de nuevo el sistema. Después de unos tantos sudores conseguí volver a montarlo, y al abrir el grifo la cosa funcionaba correctamente.

Por esta vez, prueba conseguida, para la próxima dejo el tapón toda la semana y ya el último día cuando lo tenga todo recogido, dejo que el agua se escape 🙂

9 octubre 2008

Con lugar a dudas

Filed under: RealPolitik,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 12:18
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¡¡Menuda pesadilla para mi condición de antisocial!! Resulta que ahora me toca ir hablando con los usuarios para ver si les funcionan diversas aplicaciones desplegadas en Citrix. Como obviamente no conozco a ningún usuario la nena se ha ido encargado de hacer las presentaciones oportunas. Entre la presentación se encontraba el siguiente texto:

Patrick è un esperto spagnolo, che lavora sul progetto, parla correntemente inglese e, ovviamente, spagnolo.

Esto traducido al cristiano de aquí (más que nada que la sede principal de lo que viene siendo el Catolicismo está aquí en Italia, así que igual su cristiano es más cristiano que el nuestro), vendría a ser algo así como: Patrick es un experto español, que trabaja en el proyecto, habla correctamente el inglés, y obviamente el español. Bueno, lo de que me traten de experto me ha gustado, en cualquier momento puedo ir a la televisión para hablar de lo que haga falta en mi condición de experto; realmente es que a falta de experto, pues ya va bien el Patrick. Por el resto pienso que es claro que el mensaje subyacente es: con este tipo o te comunicas en inglés o español, o vais a tener que hacer señas y dibujitos en un papel.

¡Pues no señor! Visto que la gente que va contestando lo hace con total alegría e impunidad en italiano, lo que deben de haber entendido es:

Te informo que el experto (me gusta como queda es de experto) es un tipo que sabe hablar (es decir, además del Italiano, que lo sabe hablar todo el mundo en todos los lugares) inglés y por supuesto español, así que si queréis practicar cualquiera de los dos idiomas va a ser una oportunidad única.

Esto viene a reforzar mi teoría que en este lugar a la gente cuando le indicas algo, se lo tienes que dar con todo lujo de detalles para que no les quede ni el menor fleco a la interpretación por omisión, como es el caso. Y de momento ya me estoy viendo hablando con esta gente en mi italiano más cutre, con la mejor intención puesta en el empeño.

22 septiembre 2008

Susceptibilidad

Filed under: Morenas,Social ability,Stormy,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 21:28
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Hay gente terriblemente susceptible y que se pone irascible rápidamente. Mis planes italianos se truncaron un tanto, pasé de tener que estar dos semanas en el superhotel perdido en medio del polígono a dejarme la segunda semana libre, con la salvedad de tener que trabajar el sábado. Unas horas de trabajo por la mañana, el Malpensa Express para el aeropuerto de Milán Malpensa (MXP para los amigos, y el personal de tierra que aún no se lo sabe -sí … hay, hay-), vuelo hacia casa, taxi y si quedan ánimos a salir un poco por la noche.

En esas que el viernes por la mañana recibo un email “Ragazzi, niente migrazione domani …” bla bla bla. Yo como que me iba oliendo que eso venía a significar “chiquillería, que para mañana se abortan todos los planes”. Y debe ser que ya voy pilotando bastante el italiano porque estaba en lo cierto. La confirmación me llegó cuando llegaron todos los italianos a su puesto de trabajo y comenzaron a echar pestes contra la pobrecica Project Manager; que me da la sensación que no se la toma nadie en serio.

Yo estaba un poco flipando con la indignación de la gente. ¡¿Pero de qué se me quejan señores?! Que yo he venido del quinto carajo con la intención de facturar horas a paletadas y no solo no voy a poder hacerlo sino que encima me voy a perder espectáculos como este:

Así que me tocaba de ir a contrareloj para ver si me podían cambiar el Vueling VY5479 de las 19:25 por el VY5041 de las 8:25, cosa que finalmente conseguí. Después me tocó hablar con la nena (la Project Manager), la pobrecica estaba compungida a dos palabras de tener las lágrimas resbalando por la mejilla. Como ver llorar a una mujer es algo que me mata, miré de tranquilizarla con mi mejor cara de ¡ei no pasa nada!, estas cosas pasan y todo esto; tampoco me puse a implicarme mucho más porque la experiencia me dice como puede terminar el tema, y una vez está bien que se pueda pecar de pardillo, pero dos mejor no.

Todo eso para llegar a coger el taxi más caro que he tomado hasta el momento, 135€ de carrera. No está nada mal. Recorrido: San Giuliano Milanese -> Malpensa.

20 septiembre 2008

Thrust shortage

Filed under: Cars,Viajando — Patrick Ryan @ 7:20
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La inocencia es algo que se mantiene a lo largo de la vida, aunque se supone que en una cantidad de campos cada vez menor. Hay cosas que hasta que no te toca hacer por ti mismo, pues piensas que pueden ir de otra manera. Yo siempre me he considerado un alma cándida, así a bote pronto me acuerdo de algunas revelaciones que me fue dando la vida.

Aunque era muy pequeño aún me acuerdo de cuando me enteré del asunto de los Reyes Magos, estaba comiendo en la cocina con mi padre sentado en mi silla tamaño mini hasta que en un momento determinado salió el tema a la palestra. Recuerdo que me agarré un berrinche de muchísimo cuidado y que no me quedó otra que ir llorando a mi madre, para que me acabase corroborando lo que había. Después de semejante descubrimiento mis pensamientos fueron en la dirección de: “pero, entonces … ¿el ratoncito Pérez?”, por si acaso preferí no preguntar y me quedé con la duda. Por papa noel no hubo mucho problema, por aquel entonces si había comenzado a establecerse por España, al menos en casa aún no teníamos constancia de ello.

Cuando era muy pequeño me encantaban los coches (comencé a caminar para ir a buscar las llaves el coche que mi padre había lanzado) y apenas tenía apetito. Mi falta de apetito redundaba negativamente tanto en mi salud como en la de mi madre. Así que en alguna ocasión debió ser una herramienta de soborno el mundo del motor; hasta tal punto de llegar a calar profundamente en mi subconsciente. Mi convencimiento más absoluto era que para poder obtener el carnet de conducir, todo lo que se tenía que conseguir era tirar de la palanca del freno de mano.

Por algún motivo mis vacaciones en Galicia conseguían abrirme un poco el apetito y durante las semanas que estaba por allí era capaz de comer medianamente normal. La terrinha tiene algo que sin duda alguna no tiene ningún otro lugar en la tierra. Así que algunos años fui con una tía que vivía en Madrid y que nos llevó a muchos de los primos de Sabadell para allí en más de un verano; bien podríamos hacerle entre todos un monumento. En alguna ocasión fui desde Madrid a Galicia, con un Renault Supercinco, y se me antojaba que mi tía igual debería pisar un poco más el acelerador en las subidas, pues el coche descendía dramaticamente de velocidad.

No fue hasta que tuve mi Super Fiestita que me di cuenta que en las subidas los coches no corren. Bueno a no ser que tengas una bestia parda con bastantes caballos debajo del capó, entonces igual correo igual subiendo que bajando. Un pequeño problemilla para los que nos gusta correr, y es que en subidas a veces se hace incluso difícil acercarse a los límites de velocidad establecidos.

Así es que a la vuelta de un viaje iniciático (se me hace difícil encontrarle un adjetivo correcto), la copilota me preguntaba “¿Ahora que subimos como es que no vas tan rápido como cuando vamos cuesta abajo?”. En fin, estando más cerca de los 30 años de de los 20, aún le quedaba inocencia en el mundo del motor 🙂

18 septiembre 2008

2 semanas en el medio de la nada

Filed under: Five Miles Out,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 7:16
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No hace mucho comentaba con mi madre que cada vez que voy a Milán pido que me alojen en el mismo hotel. No es que haya encontrado el mejor hotel del mundo, o la mejor zona posible en Milán, nada de eso. Simplemente que su situación me está bien para salir a correr ya que está casi a las afueras de la ciudad con unas aceras anchas así que puedes correr sin molestar ni ser molestado. Por otro lado, ya que me toca venir una cantidad importante de veces, pues no está de más tener así como una mínima sensación de hogar en esta ciudad, tener una rutina de ida y venida del hotel al trabajo semana tras semana, etc.

Esta semana me toca estar dos semanas seguidas en Milán, ya que hay que hacer una intervención en fin de semana. Por supuesto pedí que me alojasen en el hotel de siempre; pero resulta que esta semana hay alguna feria de moda en Milán y todos los hoteles estaban sin disponibilidad de habitaciones. Así pues en un momento determinado parecía que no podría venir estas semanas, hasta que al final me encontraron un hotel.

A la que me pongo a mirar por donde para el hotel se me debió mudar la cara: en medio de un polígono industrial, o lo que es lo mismo en el medio de la nada. Leyendo comentarios en TripAdvisor la cosa casi que iba a peor, efectivamente estaba en medio de un polígono, y además sin ningún tipo de transporte público disponible; o lo que es lo mismo, dejarse un pastón considerable en taxis para ir y venir. Menudo panoramazo.

Con esas grandes expectativas llegué al hotel. Al menos allí vi que si hay una línea de autobus que te deja delante del hotel, aunque pasa algo así como cada media hora en hora punta, los fines de semana mejor que te lleves crema bronceadora para esperar en la parada del bus. De momento he tomado la determinación de utilizar el bus (y después hacer varías líneas de metro) para ir y venir durante la semana y el fin de semana pues ya tiraré de taxi.

Cosa curiosa de esta línea es que en el bus no te pueden vender el billete, así que de momento hoy he ido de gratis en el trayecto de ida, para el de vuelta a ver si en la estación de San Donato consigo comprar tickets o bonos o lo que pueda para estos días, todo un reto para mi italiano macarrónico; porque colarme todos los días de gratis como que me da apuro. Vale que podría hacerlo y si un día pasa un revisor pidiendo los billetes o el bono, poner cara de circunstancias y explicarle (de nuevo en un italiano macarrónico) al revisor que como el primer día le entendí al conductor que no se vendían billetes, pues asumí que eso era una línea de autobuses gratuitos; que oye si tienen un bus lanzadera gratuito entre las terminales del aeropuerto de Malpensa a ver porque no podrían hacer lo mismo con el bus que llega a San Donato.

Otro problemilla del hotel es que no tiene un restaurante en el que poder cenar, y como está en medio de un polígono industrial pues tampoco hay restaurantes cerca; así que más vale que antes de irme para allí me aprovisione con comida para las cenas, sino me va a tocar tirar de pizza (la única opción que te ofrecen en recepción) o pasar más hambre que el perro del afilador (que se comía las chispas). Será cuestión de hacer una raya por cada día que me toca pasar en Milán e irlas tachando conforme los días se vayan consumiendo.

3 agosto 2008

Vuelo extraño

Filed under: Five Miles Out,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 17:04
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El último vuelo antes de vacaciones (espero que en la última semana no salga ningún viaje de última hora) ha sido extraño un rato. Malpensa -> Barcelona, pero con Easyjet que implica ir hasta la terminal 2 de Malpensa donde basicamente son todo inconvenientes. Como soy un tanto agonías con los horarios siempre suelo llegar con tiempo suficiente al aeropuerto para asegurarme no perder el avión, que es una de esas cosas que no me harían absolutamente ninguna gracia.

Así que más vale que la terminal sea grande para poderme dar vueltas y más vueltas, ver tiendas, en definitiva pasar el rato hasta que pueda embarcar, y todo eso considerando que no se produzcan retrasos, que al final es algo que pasa con bastante frecuencia.

Y la Terminal 2 de Malpensa no tiene casi nada de eso. Es tan pequeña que muchas veces es imposible encontrar un asiento y has de utilizar el suelo para ese propósito; al ser pequeña si quieres ponerte a dar vueltas para pasar el rato resulta que en apenas 5 minutos ya te la has recorrido de arriba a abajo. Para rematar la forma de embarcar es un tanto caótica, en parte debido al espacio; y con los amigos de EasyJet no tienes un asiento preasignado, sino que te dan una preferencia de embarque y ya dentro miras situarte en el asiento que más ilusión te haga.

Mis preferencias para el asiento suelen ser estar detrás y en la ventanilla. Lo de estar detrás es porque siempre facturo maleta; la facturo porque normalmente estoy varios días fuera y porque aunque sea más comodo llevar la maleta en mano y así no pasar después por la cinta, si todo el mundo hace eso después no tienes ni espacio para dejar una triste bolsa en los compartimentos superiores. Como en darte la maleta siempre se llevan un rato, si estoy en la cola del avión tardo más rato en desembarcar así que normalmente el tiempo de espera para la maleta también será inferior. Tal vez el aeropuerto de Bruselas sea una excepción en ese sentido, ya que para ir desde la puerta de embarque hasta las cintas haces un recorrido turístico tal, que normalmente las maletas ya llevan un rato dando vueltas cuando has llegado.

Durante la cola para embarcar vi una tipa que claramente iba de despedida de soltera, con una foto colgando en la que se la veía presentando un programa, más tarde me enteré que era una presentadora de algún canal italiano (me imagino que algún canal regional de Lombardía). Cuanto al fin me metí en el avión acabe obteniendo una posición satisfactoria y al lado se me coloca un tipo al lado, nada más verlo lo catalogué: raro. No me equivoqué, al pronto lo veo que saca un frasco de algo y pensé que serían unas gotas para los ojos, pero cuando lo veo el tío andaba ahí enchufado a morro bebiendo.

Resulta que el tipo tenía miedo a volar (o es lo que conseguí entender con mi Italiano de andar por casa), pero mira tuvo suerte y hasta le llevaron a la cabina para que viese lo que era un avión y así estuviese más tranquilo. Yo estuve por aconsejarle a la azafata que se lo llevase para al lado de las alas por un buen par de motivos. En primer lugar que ir en la cola del avión es lo menos aconsejable si te da miedo, ya que a la que hayan un poquito de turbulencias es donde lo vas a sentir más. Lo segundo es que iría a mi lado y yo si hay turbulencias me lo paso pipa me dejo llevar y tiene que ser un tanto frustrante estar pasándolo canutas y ver como a tu lado hay un tipo pasándoselo como un enano. Y hubo turbulencias, las hubo.

Después está la novia, que en un momento dado se dedico a pasearse por el avión llevando en la mano un pepino cubierto con un preservativo, no sé igual es que era amiga de toda la peña que iba en el avión, o andaba haciendo algo de relaciones públicas para ver si conseguía un mayor share para su programa. Estos italianos …

Por cierto, para estas vacaciones ya tengo trabajo, me han encargado comprar el último disco de Hevia, que parece ser que tienen problemas para encontrarlo en Italia, y eso que allí tiene su base de club de fans. Así que me he puesto a yutubear a ver veía algo de este hombre.

El sonido de la gaita influye en mi ánimo …

13 julio 2008

Afrique

Filed under: Five Miles Out,Trabajando,Viajando — Patrick Ryan @ 17:54
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Esta semana me la tocó pasármela trabajando en Marruecos, en la ciudad de Nador. Ante semejante aventura lo único que medio me hacía tilín era viajar en un avión que aún no había utilizado hasta el momento: el bombardier Dash8-q300, un avión canadiense pequeñito y de hélices. Como últimamente casi todos mis vuelos son con Airbus A320, una nota tan diferenciada, hasta hace gracia.

Por lo demás todo en contra, estoy acostumbrado a viajar por Europa, donde más o menos sabes el suelo que pisas, viajas sin pasaporte (con el DNI tienes bastante) y las cosas no son esencialmente muy diferentes a lo que tienes costumbre. En algunos sitios como en Italia el idioma es casi casi calcado.

La primera en la frente, un calor de narices, cerca de 2 horas en la frontera para que me sellasen el pasaporte, bajo un sol de justicia. Ni sobornando a los del control ni sin soborno, a esperar a que se les reestableciese la red, la corriente o a saber qué para poder pasar. Yo estaba por darme la vuelta encaminarme para el aeropuerto y regresar a casa; pero por amor y por una cantidad de dinero fija al mes se hacen cosas que por dinero no se harían. Así que paciencia, sudor, polvo y cuando por fin les funcionó el tinglado pon tu mejor cara para que te sellen el pasaporte y te puedas meter pa’dentro.

Aquí llega la fase del regateo, normalmente al coger un taxi en el destino se le echa una mirada al taxímetro y a apoquinar lo que sea necesario. Allí el tema es primero negociar el precio con el taxista, que si tal que si pascual, que si 5 que si 7. Eso sí, homogéneos, todos los taxis son el mismo modelo … Bueno mentira, todos los taxis “grandes” son el mismo modelo Mercedes 240d (un coche robusto de narices); los taxis pequeños (Petit Taxi) suelen ser Peugeot 205.

Hora de ir a dormir, tenemos dos alternativas, abrir la ventana para que el aire apacigüe un poco el calor o mantenerla cerrada y asarse en su propio jugo. El problema de tenerla abierta es que junto con los dos soplos de aire que vienen de vez en cuanto te tragas el programa electoral del mulá Omar más cercano que se pasa hasta vete a saber que hora soltando su discurso.

Al menos los chicos con los que tuve que trabajar eran buena gente y en todo momento velaron por si necesitaba alguna cosa, me llevaron a comer pollo al horno, que ciertamente estaba bien bueno, y comerlo con las manos añade un grado de agilidad al asunto importante.

Y ya que salía por la frontera, para que me volviesen a sellar el pasaporte el guardia de fronteras me empieza a preguntar que donde he dormido. Oiga pues en la oficina. ¿Y donde está la oficina?. Me encojo de hombros, vas a ver que aún tendré problemas. ¿Pero en que dirección está la oficina?. Ahí en Nador, en una calle; ya me veía yo retenido en la frontera por no saber donde estoy (tanta felicidad por la vida no puede ser bueno). Mira un poco más y beso al policía que ya estaba del lado de Melilla.

Última etapa del viaje: una comida con un comercial que estaba por allí en Melilla, yo estaba más por la labor de acercarme al aeropuerto y comerme allí un bocata, sobretodo porque con la tonteria de la cola en la frontera ya era una hora adelantada y perder un avión no me hace ni pizca de gracia. Me pasé la comida metiendo prisas y cuando llegué al mostrador de facturación me dijeron “aaaahhh, se siente!” que llegaba tarde, que si no se que del peso y el aire y no se que más, y que me quedase a esperar a ver si me podían meter en el avión o no. Al borde de un ataque de nervios, y trazando planes para llegar a la península como fuese y desde allí de alguna forma alcanzar Barcelona, más que nada que el lunes además me toca viajar a Italia y he de pasar por casa y hacer la colada.

Finalmente hubo suerte y conseguí meterme en el vuelo. Otra misión completada con éxito.

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